Sobre la muerte de Darío Peralta,

La Comedia de Campana,

Campana,

el presente

y el futuro.


El sábado a la tarde llegó la hora.

Aunque nos negáramos a creerlo y nos resistiéramos a decirlo, Darío Peralta había muerto.

No está en mí hablar de lo que fue, lo que hizo y lo que sembró. Soy parte demasiado próxima como para poder intentar la mínima objetividad.

Solo quiero recordar, en estos tiempos que parecen inundados por la amnesia colectiva, quién fue para nosotros, qué hizo con nosotros y por qué La Comedia de Campana está de duelo.


Fue Darío una de esas pocas personas con las que, a lo largo de la Vida, uno se siente como emparentado “intrínsecamente”, más allá de distancias y tiempos, comulgando ideas y pensamientos sin preguntas ni condiciones.

Lo conocí cuando se inscribió en nuestro Taller Actoral, en 1983. Allí comenzó una relación de amistad que desde el comienzo se nutrió de la constante militancia cultural, seguros de que el teatro, como el arte formidable de la comunicación, era una herramienta insuperable a la hora de luchar por la transformación social.


A partir de aquel momento, extrapolando el teatro hacia todos los rincones de la Vida, en cada una de las propuestas que fuimos intentando, Darío siempre estuvo incluido.


No sé cuántos recordarán hoy a FM Sonidos.

Surgiendo de un terreno prohibido al que la dictadura había denominado radios clandestinas, encendimos potentes reflectores en la calle Rawson casi esquina Mitre y con bombos y platillos inauguramos esta emisora que, con el rótulo de “la primera a la izquierda de su dial”, desafiaba leyes dictatoriales y conceptos prepotentes.

También entonces volvimos a convocar a Darío.

Inolvidables experiencias vividas ante el micrófono, en transmisiones desde exteriores cuando aún no existían los teléfonos celulares, cuando tenía lugar por primera vez en Campana un juicio oral, desarrollando secretas investigaciones periodísticas que nos costaron más de un sobresalto y amenaza, generando radioteatros locales, y efectuando la cobertura de aquellas elecciones democráticas que nos posibilitaron anunciar al aire el triunfo de Jorge Varela.


Sin embargo, lo que fue una alegría en el campo local tuvo un triste correlato a nivel nacional. La llegada del neoliberalismo al poder comenzó a hacerse sentir en todos los aspectos. Poco tiempo pudo sobrevivir la pequeña emisora ante una fuerza devastadora que lo trituraba todo.


Y así también vio el final una de las etapas más gloriosas de La Comedia de Campana, cuyo núcleo central, al que nosotros llamábamos el grupo de los 7, integrado por Ana, Gabriela, Amorina, Darío, Joaquín, Jorge y yo, terminó atomizado ante la imposibilidad de sus integrantes de continuar con sus vidas en la dirección que ellas venían teniendo. Separaciones, exilios y mudanzas fueron la consecuencia de la falta de trabajo y bolsillos cada vez más vacíos que terminaron por desarmar al grupo.


Me pregunto quien recordará hoy a FM Sonidos… qué mujer o qué hombre de Campana podrá recordar alguna de aquellas emisiones...


Por suerte, en el caso de Darío el alejamiento fue temporario.

Pronto llegó el momento del reencuentro y otra vez los sueños en sintonía.

Y así fue siempre…


Tuve la suerte, gracias al teatro, de haber podido recorrer gran parte de la geografía del mundo.

Curiosamente, en ninguno de esos viajes estuvo incluido Darío.

Sólo una vez, en el año 2007, integró una delegación de La Comedia... para representar a Argentina en Brasil, donde se iba a realizar el montaje de El Quijote en San Pablo. Fue el único lugar del exterior a donde viajó como representante de La Comedia... Pero le fue tan intensa aquella vivencia como para seguir unido por siempre a aquel país del cual se había enamorado irremediablemente. Tanto como para querer que, tras su muerte, sus cenizas descansaran en Brasil.


Cuando en 2011 pasé a integrar el Consejo Provincial del Teatro Independiente, Darío volvió a sumarse, trabajando codo a codo para aprovechar aquellas condiciones hoy tan lejanas, y que las elecciones de diciembre de 2015 dejaron sepultadas.


Las últimas conversaciones que tuvimos giraron en torno al relanzamiento de la Alianza Regional Suramericana de Teatro


Pero el sábado Darío se fue.

Por eso hoy quiero recordar a FM Sonidos, en un intento de impedirle a la muerte la victoria total.

Por eso hoy quiero recordar a aquel grupo de los 7 de La Comedia de Campana en honor a nuestros hermanos Joaquín y Darío que tanta Vida pusieron sobre los escenarios por donde anduvimos…

Por eso hoy quiero hablar de La Comedia de Campana, con la esperanza de que el público, al menos una parte de él, no se deje invadir por esta amnesia que todo se lo traga en aras de la frivolidad.

Porque pese a todo, y porque murió Darío, me resisto a pensar que éste sea nuestro destino.


En la actualidad he decidido sumarme a Vamos Campana, por considerarla una linda posibilidad para, como lo dice su eslogan, “recuperar la ciudad”. Y ahora sé que se me hará difícil cada vez que sienta el automático impulso de buscar a Darío para solicitar su ayuda, su opinión o su complicidad…

Y por eso también, más allá de todo, necesito hacer algo para intentar que su vida y su energía no se diluyan vanamente en la nada.

Ése es y será un objetivo que mantendremos encendido desde ahora.

Por respeto y por amor a sus hijos, por respeto y por amor a sus amores, y por respeto y por amor a su ciudad, su gente, su país, y su pueblo.



Guillermo Rodoni
26 de junio de 2017